Yoga y rencor

¡Hola!

¿Cómo va tu semana? Espero que muy bien!

Hace unos meses pregunté por las redes de qué emociones os gustaría que hablase y muchos de vosotros nombraron el rencor (y otros temas y emociones de los que también estoy preparando contenido). Así que en el post de blog de hoy quiero hablarte del rencor y de cómo el yoga y otras herramientas de la psicología pueden ayudarnos a liberarlo.

El rencor es una emoción y como toda emoción forma parte de la naturaleza humana. Sentir rencor no es malo, todos podemos sentir rencor en algún momento porque hemos dicho que es una emoción inherente al ser humano, el problema es cómo gestionamos el rencor (tan malo es agresivamente como reprimirlo) o la frecuencia e intensidad en que se siente, afectando al bienestar personal e incluso a diferentes ámbitos de la vida de la persona (familiar, amistad, laboral, ocio…).

El resentimiento suele aparecer sobre todo cuando nos hemos sentido engañados, humillados y ofendidos, y cuando no hemos expresado adecuadamente nuestra rabia, por lo que de algún modo así, «equilibramos» la balanza. con la finalidad de que el otro vea que nos ha causado daño, empatice y pida perdón.

«Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera»

Buda

Uno de los desafíos más importantes en el camino hacia el equilibrio emocional está relacionado con las heridas que arrastramos del pasado (desilusiones, injusticias y humillaciones) alimentando el resentimiento. Y para curar esta relación con el pasado, podemos trabajar el perdón. El perdón implica suavizar el corazón y soltar el resentimiento, la ira hacia quienes nos han herido, traicionado o abandonado (incluidos nosotros mismos).

El rencor afecta principalmente a quien lo siente, no a su destinatario, por eso el perdón es un acto de autocompasión.

Los efectos a largo plazo del resentimiento pueden ser venenosos para la mente en forma de malestar emocional dificultando al mismo tiempo la relación con los demás, y para el cuerpo somatizando a través de dolor físico (principalmente a rodillas, hígado y vesícula biliar).

Cuando vivimos con rencor, cedemos nuestro poder a aquellos con quienes estamos resentidos. Se dice que al preguntar al Dalái Lama si odiaba a los chinos, respondió «los chinos nos lo han quitado todo ¿por qué iba a darles también mi mente?». Esta actitud nada tiene que ver con la pasividad ante el abuso, implica simplemente responder desde un espacio de sabiduría, en lugar de reaccionar desde el resentimiento.

perdonar es un proceso de dejar ir, no de excusar a la otra persona ni tampoco de reconciliarse con ella. La reconciliación es maravillosa cuando es posible pero es compleja porque implica que ambas partes estén dispuestas a curar las heridas y restablecer una relación dañada. también exige que la persona que cometió la falta manifieste remordimiento y compromiso al cambio. La reconciliación es imposible sin perdón pero es perfectamente posible perdonar sin reconciliarse. También se puede perdonar y mantener la decisión de no volver a ver a esa persona jamás. Nadie debería estar obligado a vivir su vida en una relación tóxica o abusiva.

Es importante darse cuenta y aceptar que si perdonamos o no a la otra persona, no tiene nada que ver con controlar sus intenciones, decisiones o acciones. las personas hacen lo que hacen y no lo podemos «controlar». Lo que si podemos «controlar» o hacer, es cambiar nuestra relación con lo ocurrido en el pasado y poner límites sanos en el presente. Tampoco es necesario perdonar para siempre si es lo que necesitas. Hay procesos que requieren tiempo y que dependen de muchos factores.

A medida que trabajes con la meditación guiada que te adjunto en forma de audio, podrás dejar de identificarte con el sentimiento de rencor así como de los discursos mentales que te aprisionan en el victimismo. Sin embargo es probable que la mente se nuble una y otra vez con pensamientos intensos que generan emociones incómodas, ya que es la forma en que lo has venido haciendo todos estos años y eso no va a cambiar de un día para otro. La clave está en la paciencia y la constancia.

Un error de pensamiento que solemos cometer cuando sentimos rencor, es el pensamiento dicotómico (o estás conmigo o estás contra mí, las cosas son blancas o negras, o me ayudas o me traicionas). Este esquema rígido de pensamiento conforma una clara distorsión cognitiva de la que la persona no suele ser consciente porque está habituada a bordear los extremos. El orgullo tampoco deja tregua, haciendo que estemos a la defensiva y que a la mínima nos sintamos heridos. Recuerda (si has hecho el programa de yoga para la autoestima en el contenido teórico te hablo de cómo funcionan los pensamientos y cómo trabajarlos) que los pensamientos son normalmente los que generan nuestras emociones afectando a nuestra forma de reaccionar, por lo que una forma de poder reaccionar y sentirnos de manera diferente, es cambiar los pensamientos por otros más realistas (no necesariamente positivos).

Perdonar no significa olvidar, sino sostener en el corazón algo que estuvo mal, al mismo tiempo que das los pasos necesarios para corregirlo y prevenir que se repita.

Pero ¿cómo perdonar?

El perdón es una habilidad que se puede desarrollar, mejorar y ampliar con la práctica. Es difícil, requiere esfuerzo, pero no es imposible.

-Lo primero que tenemos que hacer es reconocer que existe sufrimiento. Por mucho daño que te hayan hecho, tú también has causado daños. Todos cometemos errores y las dificultades, malentendidos y ofensas forman parte de la condición humana, aunque podemos hacer lo posible por reducirlo.

-Capacidad de empatizar con el otro. Cuanto más capaces seamos de ver nuestros enemigos como seres humanos tal como nosotros, más difícil resultará condenarlos. Ponernos en los zapatos del otro y contemplar el mundo desde su perspectiva es una actitud aleccionadora que nos abre el corazón, ya que seguramente nosotros, con su situación, circunstancias y sus sombras… reaccionariamos de la misma manera (en mayor o menor medida).

-Consecuencias de no perdonar en el cuerpo, en la mente, en la energía, los pensamientos y las relaciones con los demás. ¿Es posible que no perdonar esté asociado a otras dificultades que tienes en tu vida?. Hay estudios que indican que el perdón está asociado a sufrir menos estrés e ira, menor depresión y ansiedad, niveles más bajos de colesterol y menor dolor de espalda.

-Trabaja los pensamientos, medita y haz yoga. En el programa online y gratuito de yoga para la autoestima tienes material para trabajar los pensamientos. Además algunos aspectos del yoga como las asanas (posturas), el pranayama (la respiración) y la meditación, pueden ayudarnos también a liberarnos del rencor y ponerlo fuera para no identificarnos con él. En instagram te he dejado un vídeo con una práctica de yoga muy breve, con posturas enfocadas a trabajar el plexo solar y el corazón, con la intención de facilitar soltar el rencor. Si durante la práctica llevas tu atención al cuerpo y a la respiración, además estarás trabajando los pensamientos. La respiración (esta semana también te he dejado un vídeo con un ejercicio de respiración que te puede ayudar a entrenar la mente, pensar con claridad y favorecer la calma). Y aquí, te adjunto un audio con una meditación guiada para cultivar el perdón, así que te facilito muchísimo material para trabajar! ahora sólo depende de ti que te esfuerces en hacerlo o no.

AUDIO: MEDITACIÓN GUIADA PARA TRABAJAR EL PERDÓN

Espero que te haya gustado el post de blog de hoy y si es así, no olvides darle a «like», comentar y compartir para que llegue a todos.

Y recuerda que si quieres recibir tu programa online y gratuito de Yoga para la Autoestima puedes entrar en www.judithcipres.com/yoga-para-la-autoestima

Gracias y que tengas un bonito día.

Nos vemos pronto!

Namaste

www.judithcipres.com

#yogamente

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Judith Ciprés

Psicóloga Colegiada y Profesora de Yoga Certificada

2 respuestas

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