Estrategias para la Motivación

¡Hola!

¿Cómo va tu semana? Espero que muy bien!

Hoy quiero hablar de un tema que me habéis pedido mucho a través de las redes, LA MOTIVACIÓN. Y quiero que sepas además, que como es un tema muy amplio como para ocuparnos en profundidad de él aquí, estoy preparando un reto de 7 días al que espero que te unas! En este reto, voy a ampliar las herramientas que verás más adelante en este post, para que sepas cómo aplicarlas para mantener el movimiento e inercia de estar en acción hacia tus objetivos, así que sigue pendiente de mis redes sociales para más información, cuando lo tenga listo lo publicaré todo por instagram, o si lo prefieres, escríbeme por email 🙂

Para analizar y explicar la conducta humana, resulta necesario comprender el funcionamiento de procesos psicológicos básicos. Ya que para estudiar los factores que inician, mantienen y detienen el comportamiento, resulta de especial interés el análisis de los procesos cognitivos, que se distinguen por su marcado carácter activador de la conducta: la motivación y la emoción. Si la motivación puede definirse como el proceso psicológico que activa y dirige la conducta de un organismo hacia una meta concreta, la emoción es un proceso psicológico especialmente complejo que influye en nuestra propia conducta, y en el comportamiento de otras personas que interpretan nuestras expresiones emocionales. Por tanto, podríamos decir que la motivación, es un conjunto de factores, internos y externos, que determinan en parte, las acciones de una persona.

La Ley del movimiento de Newton, ya nos vino a decir en su día, de alguna manera, que la actividad llama a la actividad, y por tanto, la inactividad llama a la inactividad. Y cuando nos detenemos, no sólo nos cuesta más hacer cosas, sino que nos hace sentir estancados, frustrados, culpables, y al perder perspectiva, tendemos a preocuparnos más de lo necesario.

Por suerte, y ya lo transmitían hace miles de años desde el taoísmo, todo pasa tan rápido como aparece, y lo único que permanece, es la impermanencia. Las emociones y los pensamientos, son temporales, vienen y van, al igual que las nubes se las lleva el viento. Por eso, es normal que todos en algún momento, nos sintamos motivados, pero también desmotivados. La motivación viene y va, pero hay muchas cosas que puedes hacer para recuperarla. Así que da por hecho que se puede ir porque esto, es natural, y en lugar de quedarte estancado ahí (puedes permitírtelo un día, pero al siguiente ponerte de nuevo con ello), recuerda que la puedes volver a recuperar con esfuerzo y poniéndote en acción.

Desde luego que podemos cultivar muchas cosas día a día que nos ayuden a crear el hábito de mantenernos motivados, pero en resumidas cuentas, la fórmula mágica es: ¡Deja de leer libros o escuchar tips, y simplemente hazlo! ¡Hazlo y empieza hoy! ¡Ahora! ¡Deja de leer esto y empieza por terminar algo que hayas dejado a medias! ¡Ponte en acción, te apetezca o no, sin pensar!. Vivimos a base de clicks, queremos todo para ya, que nos solucionen y quiten el malestar, pero cuando se trata de nuestro mundo interior, siento decirte que requiere tiempo y un gran esfuerzo, al menos al principio, y que además, nadie lo puede hacer por ti. Te pueden acompañar y dar herramientas, pero utilizarlas y ponerte en acción sólo puedes hacerlo tú. ¿Cuantas veces has leído lo que te podría ayuda y sin embargo, has elegido no hacer nada? ¿A qué esperas? Deja de procrastinar. Culpabilizarte sólo te hace sentir mal. Mostrar autocompasión, es mucho más motivador que la autocrítica. ¿Por qué no ser más amable con uno mismo?

Aunque no hay una fórmula mágica, de manera breve (en el reto de 7 días profundizaremos y concretaremos más en cada herramienta), hoy quiero compartir aquí contigo, brevemente, algunas cosas que puedes tener en cuenta, y que si las haces, te ayudarán a trabajar y mantener la motivación. Esto sólo será posible si lo haces usando bolígrafo y papel, así que te recomiendo te hagas con un diario o libreta. Y sólo verás resultados, si lo haces diariamente durante un tiempo de esfuerzo, hasta interiorizar e integrar este hábito. Y no pasa nada si en algún momento lo pierdes, ya que siempre puedes volver, revisar tu objetivo, modificarlo, seguir haciendo lo que te funcionó, y probar cosas diferentes a las que no funcionaron.

#1 Las emociones son una forma que tiene el cuerpo de comunicarse, y la falta de motivación, puede significar que tenemos que terminar o solucionar algo pendiente, poner orden en nuestro entorno físico, eliminar actividades o personas que nos agotan, cuidarnos más, descansar… Sea lo que sea, tomate tu tiempo para identificar de dónde viene tu falta de motivación, y escríbelo.

#2 La mayoría de las emociones, viene generadas por lo pensamientos, por las interpretaciones que hacemos de las situaciones. Muchísimas veces, la interpretación poco realista u objetiva que hacemos de las situaciones, es lo que nos genera malestar. Así que observa cómo es tu discurso interno, quizás si estás demasiado atento a los pensamientos negativos, necesitas cambiarlo. Cómo te hables a ti mismo, va a determinar en gran medida los resultados que obtengas en tu vida. También, a medida que seas más autocompasivo, tu vida será más sencilla y dejarás de sabotearte.

#3 Antes de definir tu objetivo, revisa y escribe cómo es tu personalidad, cuáles son tus valores, y tus fortalezas, para asegurarte que van en la misma dirección y hay coherencia.

#4 Muchas veces no elegimos lo que realmente queremos sino algo, que haga que los demás nos valoren. A la hora de definir tu objetivo puedes hacerte preguntas y escribir las respuestas: ¿dónde te gustaría estar dentro de 5 años? Cierra los ojos, e imagina todas las ventajas de lograr tu objetivo. ¿este es realmente mi objetivo o la meta de otra persona? ¿me emociona? ¿me siento atraído o me cuesta esfuerzo seguirlo y obligarme a trabajar en él? ¿Qué obtendré cuando lo alcance? ¿realmente mejorará mi vida? ¿seguirás persiguiendo tu objetivo si no importara lo que opinan los demás?

#5 A veces, el problema no es que no sepamos cuál es nuestro objetivo, si no cómo trabajamos en él. Aprende a decir no, a priorizar, y ten siempre un plan B.

#6 Para conseguir tu objetivo, establece pequeños objetivos diarios por escrito. Haz una lista de 1-3 tareas que quieres cumplir durante el día. Ordénalas por orden de importancia. Empieza a trabajar en tu tarea más importante hasta que la completes, y entonces, y solo entonces, pasa a la siguiente. Repite el proceso hasta llegar al final de la lista. Haz lo mismo cada día.

#7 Lee tus objetivos cada día en voz alta. Puedes ponerte un post-it en un lugar donde sepas que siempre lo vas a ver. Cuando estás muy ocupado, es fácil olvidar tus objetivos, por lo que leerlos en voz alta diariamente, nos recuerda y asegura que seguimos avanzando hacia nuestras metas.

#8 Recuerda que no pasa nada si en algún momento pierdes tu motivación, ya que siempre puedes volver, revisar tu objetivo (forma de ser, valores, fortalezas, y posibles imprevistos con un plan B), modificarlo, seguir haciendo lo que te funcionó, y probar cosas diferentes a las que no funcionaron.

#9 Medita. La meditación proporciona múltiples beneficios, pero en este caso, nos interesa para cultivar atención para mejorar la concentración en lo que queremos, y entrenar la mente para dirigirla al momento presente, en lugar de dejarle saltar al libre albedrío de un lugar a otro (normalmente pasado-futuro). De esta manera, podemos vivir conscientes y centrados, en lugar de dejarnos llevar por emociones o pensamientos. Puedes empezar dedicando unos pocos minutos cada día. Hay muchas formas de meditar, pero puede ser tan sencillo como cerrar tus ojos y centrarte en tu patrón de respiración natural. Recuerda que en mi escuela online y canal de youtube tienes meditaciones guiadas disponibles, pincha aquí.

#10 Practica la gratitud. Olvidarse de expresar gratitud es una de las causas principales de infelicidad. La gente tiende a darlo todo por sentado y a no apreciar plenamente las cosas pequeñas de la vida (o incluso las no tan pequeñas), como si fueran un derecho otorgado. Practicar la gratitud a diario mejorará tu estado de ánimo y aumentará tu motivación. Así que nada más levantarte, sonríe y escribe tres cosas que tienes, que te hacen feliz, y agradece por ellas.

#11 Autorreflexión. Dedica unos pocos minutos al final del día a reflexionar y escribir, las tareas pendientes (esto te permitirá dormir más tranquilo) y responder a las siguientes preguntas: ¿qué he hecho bien hoy? ¿qué podría haber hecho mejor? ¿qué puedo aprender del día de hoy? ¿si lo que he hecho no me ha funcionado, qué puedo hacer diferente la próxima vez? (en general o con respecto a tu objetivo).

#12 Haz ejercicio diariamente y come saludable. El ejercicio diario (no tiene que suponer un gran esfuerzo físico, simplemente mover tu cuerpo), mejora la salud física y el estado de ánimo. Es un poderoso antidepresivo. Recuerda que en mi escuela online y canal de youtube, tienes un montón de clases de hatha, vinyasa y yin yoga, disponibles, pincha aquí.

Espero que te haya gustado el post de blog de hoy. Si es así, sería de gran ayuda que me lo hicieras saber clicando en «me gusta», dejando un comentario, y compartiendo esta publicación, para que llegue a cuantas más personas mejor. Y si todavía no lo tienes, y quieres recibir tu programa online y gratuito de Yoga para la Autoestima de 7 días, entra en www.judithcipres.com/yoga-para-la-autoestima recíbelo y empieza a trabajar e invertir en ti.

Gracias y que tengas un bonito día, nos vemos pronto!

Namaste

Judith Ciprés

Psicóloga Colegiada y Profesora de Yoga Certificada

www.judithcipres.com

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Judith Ciprés

Psicóloga Colegiada y Profesora de Yoga Certificada

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