sobre mí

Hola, me llamo Judith

Trabajo como psicóloga especializada en regulación emocional y como profesora de yoga y meditación. Y desde hace años también utilizo y enseño a utilizar los aceites esenciales como una herramienta más de autocuidado en la vida cotidiana.

Navarrica por parte de padre, galleguiña por parte de madre y nacida en la maravillosa isla de Lanzarote en 1979.

Soy curiosa, inquieta, bastante viajera y eterna estudiante. También tengo cierta facilidad para meterme en más proyectos de los que caben razonablemente en una agenda.

Y aunque profesionalmente llevo más de veinte años acompañando a personas, muchas de las preguntas que hoy atraviesan mi trabajo empezaron bastante antes.

Antes de acompañar a otros, hubo cosas que tuve que aprender yo

Desde pequeñita tuve claro que quería estudiar Psicología.

Lo que no sabía entonces era que, mientras aprendía a comprender cómo pensamos, sentimos y nos comportamos, yo también iba a tener que aprender a relacionarme con mi propio cuerpo, mi mente y mis emociones.

Después de una pérdida muy importante atravesé varios años de ansiedad, miedo y ataques de pánico, y también varios años de terapia.

Aquello me enseñó algo que, años después, he seguido encontrándome una y otra vez acompañando a otras personas:

entender por qué te sientes así no siempre cambia cómo te sientes.

Puedes saber racionalmente que algo no supone una amenaza y notar cómo tu cuerpo reacciona como si lo fuera.

Puedes saber que tienes derecho a poner un límite y sentirte culpable después.

Puedes saber que un pensamiento no es un hecho y seguir enganchándote a él.

Comprender importa. Muchísimo. Ser consciente de lo que nos ocurre es el primer paso para poder cambiar algo.

Pero comprender es solo una parte del camino.

Psicología y yoga: dos caminos que terminaron encontrándose

Empecé a practicar yoga en 1997, mucho antes de imaginar que algún día acabaría enseñándolo.

Me licencié en Psicología en 2003 y desde entonces no he dejado de trabajar, estudiar y formarme. El yoga siguió acompañándome durante todo ese tiempo y, desde 2014, también empecé a compartirlo como profesora.

Durante años parecían dos caminos diferentes.

Hasta que dejaron de serlo.

La psicología me ayudaba a comprender pensamientos, emociones, conductas y relaciones. El yoga y la meditación me enseñaban también a observar la mente, volver al cuerpo, respirar y tomar cierta distancia de aquello que, en determinados momentos, parecía ocuparlo todo.

Y fui entendiendo algo que hoy está en la base de mi trabajo:

no somos una cabeza por un lado, un cuerpo por otro y unas emociones intentando apañárselas como pueden.

Somos todo eso a la vez.

En 2018 nació Yogamente de aquella unión. Y desde entonces el proyecto ha seguido creciendo y transformándose conmigo.

No se trata de vivir siempre en calma 

Durante todos estos años he estudiado y practicado muchas herramientas: psicología, regulación emocional, yoga, meditación, respiración, filosofía, movimiento y diferentes formas de autocuidado.

Y quizá precisamente por conocer tantas, cada vez tengo más claro algo:

no necesitamos convertir el bienestar en otra cosa que hacer perfectamente. Ni necesitamos hacer cosas extraordinarias para cuidarnos.

No necesitamos dejar la mente en blanco, practicar yoga todos los días, tener una rutina impecable, conseguir que desaparezcan todas las emociones incómodas ni estar siempre felices.

Porque habrá días en los que vuelvas a engancharte a un pensamiento, te exijas demasiado, te olvides de escucharte o abandones durante semanas aquello que sabes que te hace bien.

A mí también me pasa.

No se trata de no volver a perderte. Se trata de aprender a volver.

Al cuerpo. Al presente. A escucharte. A aquello que necesitas.

A poder elegir cómo quieres responder en lugar de vivir reaccionando automáticamente a lo que ocurre, a lo que piensas o a lo que sientes.

Y para mí, todo lo que aprendemos tiene que servir precisamente ahí:

en la vida real.

Una forma de cuidarnos que sigue creciendo

Los aceites esenciales entraron primero en mi propia vida y con los años se convirtieron en otro de los recursos que utilizo en mi día a día y que hoy enseño a utilizar a quienes quieren incorporarlos de manera sencilla y consciente.

No creo que exista una única herramienta que sirva para todo.

A veces necesitamos comprender. Otras, movernos, activarnos o ponernos en acción.

A veces necesitamos respirar, descansar, poner un límite o pedir ayuda.

Y otras, simplemente permitir que algo esté ahí sin intentar solucionarlo inmediatamente, aunque resulte incómodo o doloroso.

Lo importante es aprender a reconocer qué necesitamos y disponer de recursos para poder volver.

Mi trayectoria, en pocas palabras

Soy Licenciada en Psicología desde 2003 y he trabajado en diferentes organizaciones y asociaciones antes de abrir mi propia consulta. Durante mis prácticas colaboré con la Organización Mundial de la Salud en Washington D. C., participando posteriormente en la publicación de uno de los estudios realizados durante aquella etapa.

A lo largo de más de dos décadas he continuado formándome en psicología clínica, neuropsicología, neurociencia, ansiedad, duelo, trauma, EMDR, mindfulness, psicoterapia integradora y terapias contextuales y de tercera generación.

Practico yoga desde 1997, soy profesora desde 2014 y cuento con más de 1.500 horas de formación en disciplinas como Hatha Yoga, Ashtanga Vinyasa Yoga, Yin Yoga, movilidad, meditación, Yoga Nidra y mindfulness.

Y después de todos estos años sigo estudiando, practicando y aprendiendo.

Porque enseñar nunca me ha hecho dejar de ser alumna. Y espero que nunca lo haga.