Yoga y Ego

¡Hola!

¿Cómo va tu semana? Espero que muy bien! 🙂

En el post de blog de hoy quiero hablarte de algo que sucede en nuestra mente y que es responsable de gran parte de nuestro sufrimiento: Ego (que en latín significa «yo»).

Psicología y Ego:

En psicología, ego designa la conciencia del individuo como la capacidad para percibir la realidad. Es un conjunto de pensamientos, sentimientos y percepciones que nos identifican con una personalidad y a través del cual nos relacionamos con el mundo. El psicólogo Carl Jung define el ego como un conjunto de personalidades que nos identifican para encontrar nuestra posición en la vida y que nos ayudan a tener orden. Es la parte consciente que se refleja en pensamientos, sentimientos y sensaciones que forma una parte de nuestra mente existencial, es un conductor que cohesiona nuestra personalidad y permite la existencia del individuo. En el campo de la psicología, a grandes rasgos el ego tiene sus aparentes beneficios,  ya que nos brinda una identidad y personalidad coherente como seres humanos, nos hace funcionales en el mundo físico.

La voz de la mente tiene vida propia (es un proceso natural) y la mayoría de las personas están a merced de esa voz, y cuando eso ocurre nos identificamos y nos convertimos en ella sin poder reconocer que ese no es nuestro ser sino un falso sentir del ser, el ego. El pensamiento es un aspecto minúsculo de la conciencia, de lo que somos. El grado de identidad de la mente depende de la cantidad de consciencia. El pasado y futuro existe sólo en la mente.

Yoga y Ego:

En yoga se habla de los 4 componentes de la conciencia que son el pensamiento que reflexiona sobre la propia consciencia (citta), la inteligencia (buddhi), la mente (manas), y el ego (ahamka). Se entiende que se el ego se mueve desde la pureza (sattva) nuestras valoraciones están equilibradas pero si se mueve desde la pasión (rajas) o la inercia (tamas), aparecen los juicios mentales, la separación y la comparación, que son los responsables de generar interpretaciones (pensamientos) que nos hacen sentir miedo, tristeza, odio, ira…

Desde los textos de los Yoga Sutras de Patanjali podemos sacar una interpretación sobre el ego como una falsa identificación que nos lleva a confundir la energía del alma con la de la mente, la consciencia con los pensamientos. Es decir, que el ego es la identificación con nuestros pensamientos, nuestro cuerpo físico, el mundo que nos rodea y nuestra propia historia de vida. Cuando esto ocurre, aparece el falso sentido del yo como un personaje ficticio que tan sólo es una creencia, una idea, un constructo mental, un pensamiento. Muchas veces los pensamientos parecen tan vivos que les atribuimos un valor y sabiduría que no tienen. El ser siente, sabe y es, la mente sólo piensa. Patanjali acusaba a la «mente vacilante»e inducía a la siguiente reflexión: comienza por preguntarte quién eres y sigue por preguntarte quién no eres. Así que la próxima vez que te enfades con alguien por ejemplo, te propongo que te preguntes mentalmente varias veces y de manera consciente quién está enfadado y observes qué ocurre.

¿Cómo nos puede ayudar el yoga a tomar conciencia del Ego?

El ego forma parte del ser humano así que no podemos evitarlo ni deshacernos de él pero si podemos aceptarlo, verlo desde la compasión, observarlo desde fuera sin identificarnos con él, para poder tomar conciencia de cómo funciona y no reaccionar desde él porque podremos reconocer que no somos eso.

Hay varios factores del yoga que pueden ayudarnos a tomar conciencia del ego, por ejemplo:

-Mediante la aplicación del Yama Aparigraha, podemos practicar el desapego del deseo y las necesidades que nos creamos y que vienen dados por el ego.

-Desde la meditación: los ejercicios de concentración que realizamos cuando nos sentamos a meditar nos permiten conocer y entrenar la mente, además de observar su funcionamiento.

-Con las asanas (posturas): ya que practicar yoga físico (hatha yoga), es una meditación en movimiento que implica hacer una observación e investigación interior que implica mirar hacia dentro y nos permite conocer parte del funcionamiento y entramado interior.

A continuación te propongo varias posturas de yoga para trabajar el Ego:

  1. Sentado en posición de meditación o tumbado boca arriba, levanta los brazos hasta un ángulo de 60 grados, abre los dedos de las manos y luego recogerlos de forma que las yemas toquen la base de los dedos y los pulgares queden estirados. Las manos se mantienen activas todo el ejercicio. Los codos se han de mantener estirados, sin subir los hombros. Aplica mulabhanda ligeramente (contracción del ano, genitales y punto del ombligo) y jalandarabhanda (cerradura del glótis). Concentra tu mirada en el punto del entrecejo.

    Cuando esté construida la postura, realiza la respiración fuego (Kapalabhati) de 1 a 3 minutos (abstenerse de practicar esta respiración mujeres mujeres embarazadas en los primeros y últimos meses, durante lo primeros días de la menstruación, si tienes la tensión alta o problemas cardíacos).
  2. Posturas del guerrero: El origen de la postura del guerrero está en la mitología Hindú y las tres posturas representan cada momento del guerrero en la decapitación de Daksha. No tenemos que tomarnos a Virabhadra como un guerrero sediento de sangre. Realmente tanto él como Shiva, destruyen para crear y representan al ser y su lucha contra el Ego y la ignorancia, que está representado por Daksha. Esto es la fuente que nos provoca sufrimiento. Las tres secuencias de guerreros representan esta lucha son:

Virabhadrasana I: Simboliza al guerrero con la espalda en alto. Está preparado para la lucha y observa todo lo que está a su alrededor, no solo lo que tiene de frente.

Virabhadrasana II: Simboliza al guerrero que se mantiene firme y busca el equilibrio para enfocar su blanco.

Virabhadrasana III: Simboliza al guerrero que se mueve con mucha delicadeza, junta sus espadas al frente y decapita a Daksha, al Ego y a la ignorancia. Esta postura nos enseña a mantener el equilibrio y la fuerza tanto interna como externa en situaciones en las que no nos sentimos cómodos.

Los guerreros permiten trabajar la humildad con fuerza para vencer al Ego tanto dentro como fuera de la esterilla. No todos los días estás igual y por tanto, no todos los días tus guerreros son iguales, y eso nos da información de lo que tenemos fuera de la esterilla y mostramos en la práctica, y viceversa.

Espero que te haya gustado el post de blog de hoy y si es así, no olvides darle a “me gusta”, comentar y compartir para que llegue a todos.

Gracias y que tengas un bonito día. 

Nos vemos pronto!

Un abrazo

Namaste

www.judithcipres.com

#yogamente

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Judith Ciprés

Psicóloga Colegiada y Profesora de Yoga Certificada

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