Yoga en Otoño

¡Hola!

¿Cómo va tu semana? Espero que muy bien!

¿Últimamente tienes la sensación cansancio, apatía, desmotivación e incluso tristeza? Quizás estés notando la influencia del cambio de estación en tu cuerpo. Esto no siempre es así, y no debe condicionarnos, pero podemos tenerlo en cuenta. ¿Te gustaría conocer la influencia que pueden causar en ocasiones, estos cambios, en nuestro estado físico, mental y emocional, además de en nuestra práctica de yoga? Pues sigue leyendo!

Como parte de la naturaleza que somos, en nuestro interior también habitan estaciones. La llegada del Otoño, no sólo implica que el clima se enfríe y reseque, sino también una disminución considerable de las horas de luz del sol, afectando en nuestro estado emocional. En ocasiones, estos cambios en el ambiente, se traducen en cambios hormonales y debilitamiento del sistema inmunológico, provocando apatía, somnolencia, falta de energía, cansancio, tristeza y desánimo. También pueden aparecer otros síntomas como irritabilidad, falta de apetito, disminución de la libido, y dificultad para la concentración.

Este momento del año, invita al recogimiento, aspecto que está muy bien y que hay que saber cultivar, pero que si tenemos ya de por sí, esta tendencia natural introspectiva, nos puede llevar a caer en un exceso de apatía y desidia.

A todos esto, podemos sumar la situación excepcional que estamos viviendo, de cambios e incertidumbre, en la que nuestra vulnerabilidad y fragilidad, ha salido a la superficie. Esto, puede traducirse en miedos, ansiedad, obsesión e inestabilidad. Ha cambiado nuestra forma de vivir, de relacionarnos con los demás, de trabajar, de no poder planear nada… llevándonos de manera forzada, a aprender desarrollar la resiliencia, adaptarnos, sostener, aceptar, gestionar emociones, y vivir muy presentes, día a día. Pensar en el futuro de manera frecuente e intensa, se convierte en un pensamiento inútil que provoca mucha incertidumbre y por tanto, ansiedad. Cuando de manera frecuente e intensa nos anclamos al pasado, la emoción que nos invade es la de tristeza. Y mientras tanto, la realidad, es que sucede y nos perdemos, lo único que realmente tenemos, y es el AHORA. Está bien planear cosas futuras para solucionar problemas, para crecer, para tener motivaciones… y es adecuado recordar con nostalgia y alegría el pasado, aprender de él, pero todo ello sin olvidarnos del presente. Aprende del pasado, para HACER algo hoy diferente, que te aporte mayores posibilidades de mejorar tu futuro. Hoy, y los problemas de hoy, también pasarán. Todo pasa, todo cambia, todo se transforma, y nada permanece.

¿Cómo puede ayudarnos el yoga? El yoga, es una herramienta que nos ayuda a movilizar toda esa energía acumulada en el cuerpo, junto con la respiración, y la meditación, para entrenar la mente. Y si además, utilizamos los recursos que nos ofrece la psicología, para trabajar pensamientos, emociones, y conducta, nos ofreceremos una mochila de herramientas, para digerir y gestionar todo este entramado interior. Aunque cueste, por falta de tiempo, por no encontrar lo que tus expectativas entienden como un lugar adecuado para practicar (quizás en casa, en un espacio reducido, con interrupciones, no es lo que consideras ideal, pero también puede convertirse en una excusa más, porque te aseguro que se puede practicar así), ahora más que nunca, practica yoga, es cuando más lo necesitamos! aunque tengas que adaptar muchísimo tu práctica, o reducir el tiempo de la misma. Adapta el yoga a tu vida y no al revés. Igual de importante es saber descansar, tener momentos para uno mismo e incluso, no hacer nada. ¿Difícil? Eso es sólo es un constructor mental! Una creencia! Y sólo tú eliges creerla o no, es tu responsabilidad, y tienes el poder de seguir haciendo lo mismo o cambiar y hacer algo diferente, aunque suponga un gran esfuerzo. La fórmula es: ESCUCHA, OBSERVA, RESPIRA, ADAPTA Y CONFÍA.

Este momento del año, el otoño, también es un momento de transición que nos invita a dejar ir, como modo de prepararnos para el invierno. Como en todo cambio, hay que trabajar la aceptación, aprender a relativizar y tener en cuenta que todo pasa, ya que una vez que nuestro organismo se ajusta a los cambios estacionales, estos síntomas desaparecen. Si no fuera así, sería conveniente consultar con un profesional de la salud que descarte otras dificultades orgánicas o psicológicas.

Para prevenir este conjunto de síntomas conocido como «astenia otoñal», puede ayudarnos intentar respetar las horas de sueño, mantener una alimentación sana y equilibrada, practicar ejercicio, reducir el consumo de alcohol y cafeína, aprovechar las horas de luz natural para tomar el aire y el sol, realizar actividades que nos motiven, y mantener una actitud positiva y paciente ante el cambio. Intenta gestionar tu tiempo de manera que puedas ir sin prisas. Dedícate tiempo, mímate y date calor.

Un ritual que puedes hacer como forma simbólica de desprendimiento, es buscar un lugar tranquilo, mientras tomas una infusión, junto a una vela encendida y el aroma de algún incienso. Y generado un ambiente cálido, escribir todo aquello de lo que te gustaría liberarte, desprenderte, que no te permite crecer. Luego, quémalo, entiérralo o rómpelo en pedazos para tirarlo a la basura en pedacitos. Haz un pranayama que propicie un estado de calma y concentración, para hacer luego una breve meditación. Puedes entonar algún mantra o frase que te inspire. Por último, practica una secuencia de yoga suave que termine con una relajación. Al finalizar, agradece haberte dedicado/regalado este tiempo para ti, para tu bienestar.

Y si puedes, acompaña estas prácticas y rutinas, de mimo, de darte calor, de limpiar, con una alimentación lenta, caliente y seca, que incluya legumbres, verduras, frutas de temporada y cereales como el sésamo.

¿Cómo podemos ajustar nuestra práctica de yoga en esta época del año? Al igual que los árboles se desprenden de sus hojas, nosotros podemos aprovechar para soltar y deshacernos de todo aquello que ya no nos sirve. Es un buen momento para limpiar nuestro cuerpo y mente de toxinas, y por que no también, hacer limpieza en nuestro hogar y armarios. El otoño es tiempo de cambio y transformación, así que nuestro sistema nervioso tiende a desequilibrarse haciéndonos sentir más inquietos o cansados. Además puede que sintamos el cuerpo más rígido, con falta de flexibilidad. Por eso, es importante practicar yoga con regularidad, de forma pausada y consciente, manteniendo la atención en la respiración. Busca posturas que generen el movimiento del agua, la energía Yan (calor), que estimulen y beneficien los pulmones, tonifiquen y relajen el intestino grueso, para ayudarnos a facilitar esa limpieza interior, y que faciliten al mismo tiempo, un estado de calma.

A continuación te regalo dos prácticas de yoga, que he hecho especialmente para ti, y que están pensadas para esta época del año. En ellas, hago hincapié en asanas y pranayamas, que nos aportan energía, calor, y estabilidad, para afrontar con actitud los cambios. Espero que te gusten!. Si te ha gustado el post de blog de hoy, sería de gran ayuda que me lo hicieras saber clicando en «me gusta», dejando un comentario, y compartiendo esta publicación para que llegue a cuantas más personas mejor. Y recuerda que si quieres recibir tu programa online y gratuito de Yoga para la Autoestima de 7 días, puedes entrar en www.judithcipres.com/yoga-para-la-autoestima y recibirlo.

Gracias y que tengas un bonito día, nos vemos pronto!

Namaste

www.judithcipres.com

#yogamente

Picture of Judith Ciprés

Judith Ciprés

Psicóloga Colegiada y Profesora de Yoga Certificada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

buscar
Search
últimos posts